La Reforma Protestante y el Evangelio que Predicamos

lutero

Sadrac Meza, PhD.
David, Panamá
10/19/2012

 

Hace unos meses fui con mi esposa al cine y vimos una película llamada en inglés “Unknown” que quiere decir “desconocido”. El actor es Liam Neeson. Trata de un hombre que pierde el sentido de su identidad. El recuerda algunas cosas de su identidad pasada, pero en realidad, esas cosas tampoco son su verdadera identidad (es una identidad inventada para poder cometer un asesinato). Cuento esto solamente para recordarles que no recordar el pasado, no recordarlo bien, es un problema serio de identidad. Y ya que estamos hablando de películas, hay otra que se llama “memento” (del latín memento mori: recuerda que vas a morir). Lo interesante aquí es que la persona no recuerda nada, pero a la vez, no puede almacenar recuerdos. Es como una computadora sin disco duro, o disco externo. Se usa en el momento, pero no guarda nada.

Les recuerdo estas historias, porque me parece que en muchos sentidos la iglesia evangélica se parece a estos casos. No hay memoria, al carecer de memoria, se crean identidades falsas. Inclusive, hay una tendencia justificada teológicamente, para deshacerse de la memoria. Se la califica como no importante, como no necesaria. Se nota esto en el campo religioso evangélico cuando las personas creen que están “descubriendo” o practicando el cristianismo verdadero, tomado directamente de la Biblia, o por imitación de la iglesia primitiva. Se piensa o asume que se puede dar un salto histórico para ser contemporáneos de los apóstoles (con el perdón de Kierkegaard).

Es oportuno, entonces, que en el mes de octubre las iglesias cristianas recordemos la Reforma Protestante del siglo XVI. Esta fue una revolución teológica. Conocidos son los principios de la Reforma: Sola Escritura, Sola Gracia, Sola fe, el Sacerdocio de todos los creyentes. Pero, ¿qué significan estos principios? ¿Cuál es su relación con la predicación de la iglesia? ¿Cómo se relacionan estos principios con el evangelio que salva?

Mi propósito en esta noche es relacionar los principios teológicos protestantes con nuestro concepto de “evangelio” el día de hoy. En esta línea tendremos que afirmar los principios protestantes, pero tendremos también que ir más allá de ellos. Con este fin, hablaré primero sobre la coincidencia entre fe y conocimiento en el Evangelio de Juan. Segundo, hablaré sobre si es posible adorar a Dios sin conocerlo. Y tercero, hablaré sobre lo que contiene o es el evangelio neotestamentario, el cual es poder para salvación a todo aquel que cree, tanto al judío como al que no lo es. Y como preámbulo a todo ello, me referiré a la importancia de conocer el evangelio.

Importancia del evangelio

La palabra evangelización tiene su sentido en la misma palabra. Evangelizar es dar a conocer el evangelio. Uno no podría decir que evangelizar es repartir comida a los pobres, así como uno no podría decir que un soltero tiene esposa. La palabra soltero tiene una definición la cual excluye que tenga esposa. De igual manera, el proceso de evangelizar es el proceso de dar a conocer el evangelio, otra cosa no es evangelización. Pero ¿qué es el evangelio?

Pablo dijo: no me avergüenzo del evangelio porque es poder de Dios para salvación. Lo que salva es el evangelio, y no la fe. La gente puede aceptar, creer o convertirse a un mensaje, pero no por eso tiene salvación, porque la salvación cristiana depende del evangelio cristiano. Depende en muchos sentidos. Por eso es que el mensaje de los testigos de Jehová creemos que no salva. Tampoco creemos que el mensaje de los mormones salva. ¿Por qué? Porque no es el evangelio cristiano, no es el evangelio de Jesucristo. La gente igual cree, la gente igual se convierte, pero no es la fe, sino el mensaje y la fe que despierta lo que salva.

Esto se aplica igual a las iglesias evangélicas. El mensaje de las iglesias evangélicas será poder de salvación al que cree, en la medida, y solamente en la medida en que su mensaje sea el evangelio de Cristo Jesús. Otra cosa no salva, aunque tenga nombre de iglesia evangélica. Por eso mi pregunta: ¿qué es el evangelio?

Fe y conocimiento en el evangelio de Juan

Martir Lutero es recordado por los cuatro principios que mencionamos arriba. Sola fe significaba para Martir Lutero que la justificación es por fe y no por obras. Sola fe quiere decir que el único requisito que Dios pone para la salvación de las personas es la fe. Pero, ¿qué significa la fe? La fe debe ser entendida bíblicamente. Y esto significa que cuando Dios habla de la fe como el requisito que las personas deben de tener o llenar para ser salvas, estamos hablando de un término y concepto complejo. A veces, hemos interpretado la fe de una manera simplista y superficial, cuando en realidad es un concepto denso y profundo (de ahí la frase, por fe y para fe del apóstol Pablo).

De acuerdo al evangelio de Juan, creer es igual a conocer. Veamos primero la centralidad de la fe en san Juan. Cuando los judíos le preguntan a Jesús cuál es la demanda de Dios para las personas, Jesús contesta que las personas deben de creer en el que Dios ha enviado. Esa es la única obra: creer en Jesucristo (Juan 6:28-29).

Con el fundamento anterior, notemos ahora que de acuerdo a Juan 6:40, la persona que cree en Jesús recibe vida eterna (“Porque esta es la voluntad de mi Padre: que todo aquel que ve al Hijo y cree en El, tenga vida eterna, y yo mismo lo resucitaré en el día final”). Y san Juan 17:3 dice que la persona que recibe vida eterna es la que conoce a Jesucristo. En otras palabras, en el vocabulario bíblico del Evangelio de san Juan, creer y conocer es lo mismo. Es lo mismo porque se trata de Dios. No que sea lo mismo en cualquier cosa. Porque la fe es en Dios, y el conocimiento del que venimos hablando es del conocimiento de Dios, creer en Dios y conocer a Dios, es lo mismo.

Cabe señalar que, de acuerdo al Evangelio de Juan, y las cartas de Juan, verbos como creer (en Dios), conocer (a Dios), escudriñar (las Escrituras), obedecer (los mandamientos), amar (a los hermanos) son todos sinónimos. Juntos expresan lo que Dios espera del ser humano para ser salvo. La fe sola, es una verdad bíblica. Pero la fe sola entendida bíblicamente y no como a veces algunos la usan para referirse a una fe superficial, a la fe de los demonios, y no a la fe bíblica representada en los cinco verbos de arriba.

La fe y el conocimiento es correlativo al evangelio, y no puede haber fe salvadora sin evangelio. No puede haber verdadero conocimiento de Dios aparte del evangelio de Dios. El conocimiento de Dios es correlativo a evangelio y no puede haber conocimiento de Dios sin evangelio. ¿Conocen hoy en día las personas a Dios? ¿Creen hoy en día realmente las personas en Dios? Para responder a esta pregunta, debemos responder primero la pregunta de qué es el evangelio. ¿Se les ha predicado el evangelio a las personas de hoy?

¿Es posible adorar a Dios sin conocerle?

Cuando uno ve iglesias llenas de gente como esta, contando y adorando a Dios, uno tiende a pensar que las personas en un culto conocen a Dios. ¿Conocemos realmente a Dios? ¿Se puede adorar a Dios sin conocerle? Es interesante que Pablo en Atenas (Hechos 17), dice a los atenienses que al Dios que ellos adoran sin conocerle, él, Pablo, les viene a anunciar. ¿Cree Pablo que los atenienses realmente adoraban a Dios sin conocerlo? O ¿es su manera de hablar, un recurso retórico nada más?

Cuando Jesús habla con la Samaritana, le dice: nosotros adoramos lo que conocemos, ustedes adoran lo que no conocen (Juan 4). ¿Adoraban los samaritanos a Dios sin conocerlo? Eso es lo que dice Jesús. El conocimiento de Dios, la fe en Dios, no se mide por la cantidad de adoración. Se puede adorar a Dios sin conocerle. Se puede ser religioso sin conocer a Dios. Se puede ser religioso sin tener la salvación de Dios.

¿De dónde viene el verdadero conocimiento de Dios? ¿De dónde viene la verdadera fe? Del evangelio. Pero, ¿qué es el evangelio? El evangelio es Cristo (Sola Gracia). La evangelización, la proclamación que trae verdadero conocimiento de Dios y que despierta verdadera fe en las personas es el anuncio de Jesucristo. Pero ¿qué debemos predicar de Jesucristo? Estudios sobre la predicación apostólica en el libro de los Hechos, revelan que los apóstoles predicaban sobre Jesucristo, y de manera especial, lo siguiente (expuesto por John Stott, en su libro La misión cristiana hoy) y basado en Hechos 2:

1. El evangelio tiene dos acontecimientos (Sola fe).

a. La muerte de Jesucristo por nuestros pecados
b. La resurrección de Jesucristo para que andemos en vida nueva

2. El evangelio tiene dos afirmaciones.

a. Jesucristo es el Salvador
b. Jesucristo es el Señor

3. El evangelio tiene dos testigos (Sola Escritura)

a. El Antiguo Testamento da testimonio del evangelio
b. Los apóstoles (Nuevo Testamento) dan testimonio del evangelio

4. El evangelio tiene dos demandas.

a. Arrepentimiento
b. Fe (bautismo)

5. El evangelio tiene dos promesas.

a. Perdón de pecados
b. La promesa del Espíritu

 

Conclusión

Explicando la fe, el afamado teólogo del siglo XX, Karl Barth, enseñaba que creer en Dios es confiar en Dios, creer en Dios es conocer a Dios, creer en Dios es confesar a Dios. El día de hoy habría que decir que la fe sola, nunca está sola. La fe es un proceso, no una posesión. La fe es un camino, y no un estado. La fe comienza, pero no para de crecer. La fe es todo esto, porque es fe en Dios, en el evangelio de Dios, en Jesucristo. La fe es todo eso porque la fe está puesta en una fuente inagotable.

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